jueves, 28 de mayo de 2015

Cuidemos directa o indirectamente de nuestros padres ya mayores.

"Un padre/madre no es el que da la vida, eso sería demasiado fácil,  es el que da el amor". ( Denis Lord)
"Un padre/madre vale por cien maestros". (George Herbert)
"El mejor legado de una padre/madre a sus hijos es un poco de su tiempo cada día". (Leon Battista Alberti)
Muchas de nosotras, mujeres de más de 40 y de 50 años, nos encontramos en una etapa de nuestra vida con padres y suegros de edad avanzada y muchas veces nos vemos en el dilema de cómo hacer malabares entre sus necesidades y las necesidades de nuestra pareja, hijos y nosotras mismas.
El paso de la edad adulta a la vejez es ya doloroso y complicado y nos va a tocar a todos. Cuando tenemos a nuestros padres mayores ( y es una suerte , porque algunos ya no los tenemos a los dos), tenemos que pensar que nos lo han dado todo a casi todo y que ahora llega la etapa de su vida que nos necesitan.
Debemos estar pendientes de ellos, visitándolos a menudo o con llamadas telefónicas  a diario, según los casos.
Y cuando ya necesitan ayuda de verdad, hacerlo de la forma que veamos mejor para ellos, para todos y respetando siempre lo que ellos quieren.
Llevarlos a casa, no siempre se puede ni es beneficioso, depende de los casos, y siempre debemos pensar que como tenemos suegros también, hay que buscar la fórmula más beneficiosa para todos.
Nosotros indirectamente si siguen en su casa con alguien que los cuide, estaremos pendientes en todo momento de ellos y siempre surpervisando y haciendo visitas sin avisar para estar conmpletamente convencidos que ellos están bien cuidados.
Hay que tener paciencia con ellos, porque con los años necesitan más que nunca que los escuchemos y suelen repetir una y otra vez las mismas cosas, por ellos debemos tener habilidad y comprenderlos, gastando unos minutos de nuestro tiempo en hacerles caso.
Debemos demostrarles cariño, amor, a través de besos y abrazos. Aunque es curioso que todo esto depende del tipo de relación que hermos tenido con ellos. A veces hay padres/madres que nunca han abrazado a sus hijo y otros que demuestran mucho cariño. Esto es sorprendente, pero es como la vida misma. Con el gusto que da abrazar y sentirse arropado en ese abrazo, cuando no lo hacemos nos lo perdemos y es un verdadero placer. En la vejez estos abrazos se convierten en lo contrario; quiero decir que si abrazamos a nuestros padres mayores, parece que somos nosotros los padres y ellos los niños.
Paciencia, calma, cariño, amor y una dosis de alegría les debemos aportar, ya que han dado la vida por nosotros y son nuestro referente.
Tan solo demos ...lo que nos gustaría recibir de nuestros hijos.

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