viernes, 29 de noviembre de 2013

¿Me entiendes?

"Si viéramos realmente el Universo, tal vez lo entenderíamos". (Jorge Luis Borges).
"Si quieres comprobar la palabra felicidad, tienes que entenderla como recompensa y no como fin". (Antoine de saint-Exupery).
"El idioma del corazón es universal: sólo se necesita sensibilidad para entenderle y hablarle". (Jacques Duclós).
"El entendimiento es una tabla lisa en la cuál nada hay escrito". (Sigmund Freud).
A veces, dejamos de ser tolerantes con los demás seres que nos rodean. Así, empiezan los roces, las peleas, las discusiones  y los malentendidos y muchas veces nos hieren o herimos sin querer y sin necesidad.
Los seres humanos fuimos creados para convivir con otras personas y no para estar solos y alejados del resto de la sociedad, pero a veces estamos tan ensimismados en nuestra forma de vivir y de ver la realidad que nos volvemos egoístas y nos volvemos poco tolerantes.
Debemos tener una mente más flexible y abierta, para poder entender y ser más tolerantes con nuestros amigos, familiares, compañeros de trabajo, alumnos...etc.
Ser tolerante implica aceptar ideas u opiniones contrarias, sin necesidad de discutir para lograr un acuerdo o imponer la visión propia.
Es importante evitar juzgar a los demás, aunque sea difícil, siempre nos creemos con el derecho de decir cómo es la mejor forma de actuar,  y condenamos a una persona sin realmente saber las condiciones que la llevaron a cometer un error o actuar de determinada manera.
Solemos lanzar rápidos comentarios de condena ante un comportamiento, y no analizamos la situación desde varios puntos de vista.
Hay que tener en cuenta que la falta de flexibilidad e intolerancia suelen hacernos más daño  a nosotros que a la persona que las recibe.
Nosotros somos los que quedamos disconformes y con rabia, mientras que los demás están ocupados con su forma de pensar y sus decisiones.
Hagamos el intento de ser más tolerantes y viviremos en un mundo mejor.

lunes, 25 de noviembre de 2013

Cambios en la vida, nuevas etapas...

En cualquier proceso de cambio, siempre tiene que haber un periodo de adaptación.
Cuando pasamos en la vida por momentos que nos hacen daño, que nos duelen, ya sea física o emocionalmente, tenemos que sentirnos tranquilos y tener paciencia, para poder afrontar los cambios que se avecinan.
Aunque en ocasiones el cambio puede que nos de miedo, el cambio es necesario. De hecho, si no fuera por los cambios, nunca habríamos evolucionado.
Es normal tener miedo al cambio, y es normal tener miedo a pasar dolor. Somos humanos.
Pero a pesar de ese miedo, podemos seguir adelante. Podemos esforzarnos para que ese miedo, llegue a disiparse en el cambio.
Las etapas en la vida, se van agotando, pero cada etapa tiene una cosa buena, más bien muchas cosas buenas.
Sé consciente , aquí y ahora, de quién eres, de cómo eres, de qué sientes, de cómo actúas con otros, de cómo actúas contigo mismo o contigo misma. De si te escuchas cuando tienes que escucharte, de si oyes a los demás cuando te dan consejos..
Nadie se va a intercambiar por ti en ninguna situación de tu vida. Todas las experiencias que vivas o que estés viviendo son tuyas y solo tuyas.
Podemos ser pacientes y no tener expectativas acerca de los cambios. No pensar, que va a pasar esto o aquello. Simplemente estar ahí y tú eres la única persona que sabe lo que estás sintiendo. lo que te está pasando.
Aunque puedes compartirlo con otros, puedes comunicarte con ellos, contarles tus cosas, tus problemas, tus dolores. Eso es muy bueno. Te ayudará a superar ese cambio por el que estás atravesando.
Y tienes que recordar, que todo pasa. Que el tiempo pasa.
Que ahora estás aquí , en ese torbellino de cambios, en esos dolores que te despiertan por la noche o en esa pena que casi no te deja comer. Todo es cuestión de tiempo. Y  de paciencia. Sin adelantarte a acontecimientos futuros. Sin desear cosas que ya pasaron anteriormente. Sólo céntrate en el aquí, en el ahora. Y pronto, como si no quisieras darte cuenta, todo habrá pasado. Y estarás en ese futuro que tanto anhelas.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

El punto G del cerebro y otros...

Nuestro hombre ideal tiene un nombre: dopamina.
Quizás te resulte demasiado malsonante, pero este neurotransmisor está considerado el punto G del cerebro, ya que es el encargado de poner en marcha mágicamente las zonas subcorticales, generando sensaciones de placer cuando ante nosotros aparecen ciertos hombres en detrimento de otros muchos que , muy a su pesar, se mueren por nuestros huesos y pasan inadvertidos ante nuestros ojos.
Normalmente nuestro cerebro asocia los rasgos simétricos con la belleza, lo deseable.
Y sexualmente, el punto G:
El del hombre se denomina punto P por su relación con la próstata, que es el órgano estimulado, aunque también se le suele llamar punto G masculino. Esta estimulación suele realizarse a través de la pared del recto, por su lado opuesto al que da a la espalda, para entendernos. Puede notarse, a unos 5 centímetros y usando un dedo, la próstata en sí, un bultito como del tamaño de una nuez, que produce sensaciones placenteras ya que tiene terminaciones nerviosas.
El punto G, en la mujer, se halla en el canal vaginal, en la pared superior y más o menos a un tercio de distancia de la entrada, o a cinco centímetros aproximadamente. No es realmente un punto, sino un área pequeña un poco rugosa y eréctil, también accesible con un dedo, arqueándolo un poco hacia arriba justo cuando se nota un pliegue en esa pared superior vaginal.
No todas las mujeres son sensibles a esta estimulación, y es más probable que resulte eficaz cuando se practica en un momento de gran excitación. Está asociado con unas glándulas parauretrales situadas cerca de la raíz del clítoris, con lo que el estímulo puede que también tenga que ver con éste, este mecanismo es algo que aún no está del todo claro.
"Está bien que una mujer intente buscar su punto G, pero no se tiene que preocupar si no lo encuentra". (Petra Boyne)
"Una mujer no es imperfecta si no encuentra su punto G". (Andrea Burry)
Dejemos de buscar algo que a igual que las fantasías y los sueños, están en nuestro cerebro.
Creo que es bueno estar informados de todas las cosas. Y en temas de sexo todavía hay mucha desinformación .

martes, 12 de noviembre de 2013

¿Por qué a veces te puedes sentir tan sola?

Sentirse sola, no tiene nada que ver con estar sola. Son dos cosas muy distintas. A veces rodeados de mucha gente o de tu propia familia, te puedes sentir muy solo.
Es una sensación negativa, un sentimiento de profunda tristeza e incomprensión. Y la incomprensión se debe casi siempre a una falta de respeto por parte de tus seres queridos o personas que te importan.
Incluso la propia familia, aunque se crean que te quieren mucho, en su forma de actuar y de comportarse es donde se da uno cuenta del profundo egoísmo que les rodea.
Hay decisiones difíciles de comprender y cuando se toman y se comparten...te quedas solo o sola.
Claro que como siempre se ha dicho: "más vale sólo que mal acompañado".
Y si los demás no respetan nuestras grandes decisiones , aunque sean cambios para todos, debemos seguir adelante y sin su apoyo, con la esperanza que algún día te entiendan.
Cuando parece que todo está muy negro, seguro que de pronto puede caer  una tormenta, pero luego siempre termina saliendo el sol.
Ten ánimo, ten paciencia, sé fiel a tus sentimientos y no dejes nunca de soñar.

lunes, 4 de noviembre de 2013

¿Enamorada o simplemente capricho?

En el juego del amor a veces resulta muy difícil disociar ambos términos. Es importante aclarar la mente y el corazón y saber qué tipo de sentimientos hacia esa persona están haciendo que tu mundo se vuelva al revés. No todo el que siente amor tiene por qué estar enamorado.
Sentir ilusión, capricho, obsesión ...no es igual a sentirse enamorado.
El amor no es una ciencia exacta. Pero si en tu vida todo era "orden" hasta que llegó esa persona capaz de desbaratarlo todo en un segundo, puede ser un buen signo  de que alguien ha sido capaz de calar hondo en tu interior.
La atracción puede durar de 1 a 3 meses, pero el amor lo suele hacer años.
El verdadero amor no es un juego y de una buena elección depende la felicidad futura.
Síntomas que delatan el amor:
- Cuando lo extrañas a todas horas y cuentas los minutos que te faltan para verle.
- Cuando no puedes sacarlo de tu mente en ningún momento y cada segundo está en tu pensamiento.
- Cuando una mirada, una caricia, un abrazo, un beso, etc..Te hacen bailar mariposas en el estómago.
- Cuando te late el corazón a mil por hora cada vez que estás cerca de él.
- Cuando su felicidad es la tuya.
- Cuando no existe nadie más por la calle.
- Cuando tus prioridades han cambiado y dejas a tus amigas o a tu familia por estar con él.
- Cuando cada cosa que ves, escuchas o hueles, te recuerda a él.
- Cuando cualquier excusa es buena para comprarle lo que le gusta.
- Cuando te sientes la persona más feliz de la tierra y sonríes y lloras si ninguna razón aparente.
- Cuando el tiempo a su lado pasa volando y siempre quieres más, volviéndote adicta a su contacto.
El amor verdadero enriquece a la persona.
El amor verdadero impregna todo lo que toca y desparrama su fuerza a todas las personas que se tienen alrededor.
El amor verdadero lo puede todo. El único requisito es que sea de las dos partes igual de puro y verdadero. Aquí la fuerza es la unión.