martes, 10 de febrero de 2015

El alimento básico de una pareja es: el abrazo, el beso y las palabras bonitas.

Las muestras de afecto y las palabras de amor son necesarias en la pareja.


Cuando las parejas están en el noviazgo sobran las palabras de amor, las flores no pueden faltar y las muestras de afecto están presentes siempre y en todo lugar, sin embargo, conforme avanza la relación esos pequeños detalles van quedando atrás, hasta que llega un momento en que la ilusión desaparece por completo. El “alimento” diario de las relaciones de pareja son esas pequeñas grandes cosas que realmente hacen la diferencia, ya que son la verdadera y más pura expresión del amor que ambos se profesan, lo cual permite a la vez el fortalecimiento del vínculo, por tanto son elementos que no deben faltar en la relación.
No necesariamente esta situación es un indicativo de que la pareja está atravesando un mal momento, puede que simplemente las obligaciones, las preocupaciones y todas las responsabilidades que tienen les consuman, por lo que descuidan esos detalles que son importantes de mantener.
Lo ideal es que cuando esto ocurra, las parejas hagan un alto en el camino y puedan revertir el panorama, para lo cual deben procurar disponer de tiempo para ellos, y a pesar de todas presiones, no olvidar aquellos hermosos momentos que vivieron en un inicio de la relación y que fueron el motivo por el que unieron sus vidas.
Ilusión
En muchas ocasiones, las personas asumen que la pareja sabe que le aman, no obstante, eso no es suficiente, pues siempre es necesario demostrar de una manera tangible los sentimientos que se tienen, es por ello que un abrazo, un beso, una caricia o el salir de la mano son acciones que no se pueden perder de vista.
“Son parte del diario vivir de la pareja, permiten mantener la llama del amor encendida o la ilusión, parecen ser cosas insignificantes, pero no, pues nutren la relación. Los detalles, un gesto de cariño o un favor inesperado hacen que se mantenga vivo el sentimiento de amor en la pareja”, explicó el psicólogo Erick Quesada.
Para Quesada, esos detalles quedan en el olvido, sobre todo cuando la relación comienza a caer en la rutina, cuando las responsabilidades se hacen más pesadas, cuando las obligaciones y compromisos ahogan a la pareja y cuando la comunicación entre ambos falla, todo esto hace que la relación se enfríe y la rutina y la costumbre hagan de las suyas.
“La expresión del afecto no debe faltar, es el alimento básico de la relación, el abrazo, el beso y las palabras bonitas son elementos que no pueden pasarse por alto, eso es más importante que entregar un regalo, por ejemplo. Los detalles en general deben ser lo más importante en la relación de pareja”, añadió el experto.
Cuido
Por su parte, el psicólogo de Enfoque a la Familia Miguel Leitón comentó que la expresión del afecto brinda seguridad a la relación, ya que ambos se sienten amados y necesitados por el otro, además, permite confirmar con frecuencia que los dos tomaron una buena decisión al estar juntos y emprender un proyecto de vida juntos.
La expresión de afecto y los detalles dan seguridad, que se traduce en saber que el otro estará al lado en todo momento, brinda sentido de pertenencia a nivel físico y emocional y es una forma de demostrar apoyo. Cuando se recibe afecto la persona se siente más estable y le inyecta vitalidad al vínculo”, aseveró el especialista.
Leitón manifestó que es de esperar que los detalles se pierdan porque la relación va madurando y eso implica muchas más responsabilidades, pero no es normal que no se haga nada al respecto por cambiar la situación, es ahí cuando se hace necesario que la pareja se detenga, analice lo que ocurre y retome lo que en un inicio era tan común.
“Deben recordar el por qué decidieron estar juntos y cuál es la razón que les sigue motivando a mantener la relación. Nunca hay que olvidar que como pareja hay que edificar para que el otro crezca, acariciar para hacer el afecto visible y bendecir a la pareja deseándole lo mejor”, recalcó el experto.
Pequeñas grandes cosas
-Las responsabilidades y preocupaciones hacen que las parejas dejen atrás la ilusión y caigan en la rutina, por lo que olvidan los detalles y las expresiones de afecto.
-Cuando esto ocurra es necesario hacer un alto en el camino y retomar aquellas pequeñas cosas que les enamoraron.
-Las palabras bonitas, los abrazos, los besos y las caricias son la mejor forma de hacerle ver a la pareja cuan importante es.

jueves, 5 de febrero de 2015

¿Debemos decir la verdad?

"El mayor amigo de la verdad es el tiempo; su más encarnizado enemigo, el prejuicio". (Charles Coleb Colton).
"Y es que en este mundo traidor, no hay verdad ni mentira: todo es según el cristal con que se mira".(Ramón de Campoamor).
"Nunca es igual saber la verdad por uno mismo que tener que escucharla por otro".(Aldous Huxley).

Para ser sinceros debemos procurar decir siempre la verdad, esto que parece tan sencillo, a veces es lo que más cuesta trabajo. Utilizamos las "mentiras piadosas" en circunstancias que calificamos como de baja importancia, donde no pasa nada: como el decir que estamos avanzados en el trabajo, cuando aún no hemos comenzado, por la suposición de que es fácil y en cualquier momento podemos estar al corriente. Obviamente, una pequeña mentira, llevará a otra más grande y así sucesivamente... hasta que nos sorprenden y corremos el riesgo de perder la credibilidad.

Al inventar defectos o hacerlos más grandes
en una persona, ocultamos el enojo o la envidia que tenemos. Con aires de ser "franco" o "sincero", decimos con facilidad los errores que comenten los demás, mostrando lo ineptos o limitados que son.

No todo está en la palabra, también se puede ver la Sinceridad en nuestras actitudes. Cuando aparentamos lo que no somos, (normalmente es según el propósito que se persiga: trabajo, amistad, negocios, círculo social...), se tiene la tendencia a mostrar una personalidad ficticia: inteligentes, simpáticos, educados, de buenas costumbres... En este momento viene a n
uestra mente el viejo refrán que dice: "dime de que presumes... y te diré de que careces"; gran desilusión causa el descubrir a la persona como era en la realidad, alguna vez hemos dicho o escuchado: "no era como yo pensaba", "creí que era diferente", "si fuese sincero, otra cosa sería"...
Cabe enfatizar que "decir" la verdad es una parte de la Sinceridad, pero también "actuar" conforme a la verdad, es requisito indispensable.

El mostrarnos "como somos en la realidad", nos ha
ce congruentes entre lo que decimos, hacemos y pensamos, esto se logra con el conocimiento y la aceptación de nuestras cualidades y limitaciones,

En ocasiones faltamos a la Sinceridad por descuido, utilizando las típicas frases "creo que quiso decir esto...", "me pareció que con
su actitud lo que realmente pensaba era que ..." ; tal vez y con buena intención, opinamos sobre una persona o un acontecimiento sin conocer los hechos. Ser sincero, exige responsabilidad en lo que decimos, evitando dar rienda suelta a la imaginación o haciendo suposiciones.

Para ser sincero también se requiere "tacto", esto no significa encubrir la verdad o ser vagos al decir las cosas. Cuando debemos decirle a una persona algo que particularmente puede incomodarla (pensemos en cosas como: su modo de vestir, mejorar su lenguaje, el trato con los demás o la manera de hacer y terminar mejor su trabajo), primeramente debemos ser conscientes que el propósito es "ayudar" o lo que es lo mismo, no hacerlo por disgusto,
enojo o porque "nos cae mal"; enseguida encontrar el momento y lugar oportunos, esto último garantiza que la persona nos escuchará y descubrirá nuestra buena intención de ayudarle a mejorar.

En algún momento la Sinceridad requiere valor, nunca se justificará el dejar de decir las cosas para no perder una amistad o el buen concepto que se tiene de nuestra persona. Si por ejemplo, es evidente que un amigo trata mal a su esposa o a sus empleados, tenemos la oblig
ación de decírselo, señalando las faltas en las que incurre y el daño que provoca, no solamente a las personas, sino a la buena convivencia que debe haber.

La persona sincera dice la verdad siempre, en todo momento, aunque le cueste, sin temor al qué dirán. Vernos sorprendidos en la mentira es más vergonzoso.

Al ser sinceros aseguramos la amistad, somos honestos con los demás y con nosotros mismos, convirtiéndonos en personas dignas de confianza por la veracidad que hay en nuestra conducta y nuestras palabras. A medida que pasa el tiempo, esta norma se debe convertir en una forma de vida, una manera de ser confiables en todo lugar y circunstancia.


La sinceridad es la virtud de la franqueza, es el amor y el respeto por lo veraz. La persona sincera actúa siempre de buena fe y mantiene una coherencia entre sus palabras y sus actos. Es contrario a la mentira, a la duplicidad y a la hipocresía. Hay ocasiones en las que no nos gusta lo que oímos del amigo sincero, pero si tienes la suerte de contar con una amistad así, cuídala, es una joya. Aunque a veces se equivoque, nos haga daño y parezca injusto, porque, obviamente, la sinceridad excluye la mentira no el error. Puedes cometer tambien un error no siendo sincero...luego pensarlo bien...y afrontarlo con honestidad y sinceridad, sacando las causas que te llevaron a no decir en primera instancia la verdad, a cometer el error.

La sinceridad en la parejaEl mundo de la pareja y la sinceridad es otro ámbito donde también hay muchas teorías y preferencias. Casi siempre los estudios parecen coincidir en que la comunicación sincera en la pareja es fundamental. La sinceridad, la lealtad y la honestidad son valores que hombre y mujer reclaman en las relaciones de pareja como un pilar fundamental de las mismas. Incluso hasta la mayor fluidez en la comunicación de la pareja no servirá para nada si no hay sinceridad. Un principio irrenunciable para la pareja: la sinceridad. Cuando falta provoca negatividad, desconfianza, recelo, falta de comunicación y en muchos casos ruptura o problemas mayores de diversa índole. La falta de sinceridad es, de hecho, una falta de respeto a la persona. Y cuando en la pareja falla el respeto la evolución del problema puede adquirir dimensiones realmente preocupantes, hasta el punto de distorsionar el propio concepto de pareja. Una relación sin confianza mutua no va a ninguna parte. No una confianza ciega sino racional. Si no tenemos motivos reales o probados para desconfiar, agobiar a nuestra pareja con nuestros miedos o inseguridades la apartará de nosotros. La falta de confianza enrarece las relaciones y hace difícil la convivencia.
El que es objeto de sospecha o acoso
suele acabar desenamorándose porque la actitud de su pareja le impide disfrutar de las cosas más simples; para no crear situaciones incómodas acaba renunciando a muchas cosas. Pero la persona que desconfía también sufre mucho y puede pasar fácilmente del amor a la obsesión. La solución a este problema pasa por la comunicación.

Una sabia y conocida anécdota árabe dice que en una ocasión, un Sultán soñó que había perdido todos los dientes. Después de despertar, mandó a llamar a un Adivino para que interpretase su sueño.
Que desgracia Mi Señor! - exclamó el Adivino - Cada diente caído representa la pérdiida de un pariente de Vuestra Majestad.
- Que insolencia! - gritó el Sultán enfurecido - Como te atreves a decirme Semejante cosa? Fuera de aquí !!!
Llamó a su guardia y ordenó que le dieran cien latigazos.
Mas tarde ordenó que le trajesen a otro Adivino y le contó lo que había soñado.
Éste, después de escuchar al Sultán con atención, le dijo:
Excelso Señor! Gran felicidad os ha sido reservada. El sueño significa que sobreviviréis a todos vuestros parientes.
Iluminóse el semblante del Sultán con una gran sonrisa y ordenó le dieran cien monedas de oro
Cuando éste salía del palacio, uno de los cortesanos le dijo admirado:
- No es posible!, la interpretación que habéis hecho de los sueños es la misma que el primer Adivino. No entiendo porque al primero le pagó con cien latigazos y a ti con cien monedas de oro.
Recuerda bien amigo mío - respondió el segundo Adivino - que todo depende de la forma en el decir, uno de los grandes desafíos de la humanidad es aprender el arte de comunicarse. De la comunicación depende, muchas veces, la felicidad o la desgracia, la paz o la guerra. Que la verdad debe ser dicha en cualquier situación, de esto no cabe duda, mas la forma como debe ser comunicada es lo que provoca en algunos casos, grandes problemas.
La verdad puede compararse con una piedra preciosa. Si la lanzamos contra el rostro de alguien, puede herir, pero si la envolvemos en un delicado embalaje y la ofrecemos con ternura ciertamente será aceptada con agrado.
Cuanta sabiduría hay en este mensaje, espero nos ayude a ser mejores comunicadores y poder expresarnos sin comprometer nuestra integridad, pero cuidando que nuestras palabras no dañen a los demás.





lunes, 2 de febrero de 2015

Amor en la adolescencia.

Cuando somos adolescentes y nos enfrentamos por primera vez con el amor, nos suceden cosas que nos dejarán marcados para siempre.
 
Resulta que un día descubres que tu compañero (a) de clase o tu vecino (a), o tu amigo (a) no es tan feo (a) como creíste, descubres que tiene ojos bonitos, que su figura es muy agradable, que cuando habla siempre hace el mejor comentario,  que usa la ropa del momento y que sólo a el (ella) le queda, que es guapísimo (a) y cada vez que se acerca, tu corazón late a mil por hora, te sudan las manos, sientes mariposas en el estómago, flotas, te sonrojas, quieres verte mejor que nunca y tan sólo al oír su nombre suspiras. 
 
Esta serie de “síntomas” indican que te has enamorado, sí tú que siempre creíste que eso no sucedería, que a ti nunca te iba a pasar y menos con esa persona que te caía pésimo. Esta “enfermedad” se llama enamoramiento y es un proceso natural en las personas, de hecho es un proceso básico para que surja una relación de pareja. Su duración aproximada es de 18 meses, tiempo suficiente para “enamorarse”, lograr un embarazo, criar al bebé y con esto concluye un proceso muy rudimentario de una relación de pareja. De acuerdo a otras teorías biológicas, el proceso es de 24 meses.
 
Pero  ¿qué hay acerca de los involucrados? ¿Qué sucede en relación a la pareja? Estas preguntas surgen porque en este artículo me refiero exclusivamente a los adolescentes.
 
 
Con el enamoramiento el adolescente empieza a separarse de su familia y a individualizarse, buscando su propia identidad. Es un proceso importante porque ya no depende tanto de la familia en términos afectivos. Por ello, sus relaciones de pareja son parte medular en su vida afectiva y un fuerte soporte para deslindarse de sus padres e iniciar un proceso de socialización con respecto a personas del otro sexo. Aquí es donde el adolescente necesita darse cuenta de que hay otras personas no tan incondicionales como la familia, pero a veces tan importantes como los propios padres.
 
 El enamoramiento adolescente cumple con varias funciones psicológicas importantes, tiene que ver con encontrar al otro, pero no con quien pueda llevar una vida plena, sino con quien “me entienda”, ser aceptado, reconocido, sentirse atractivo e independiente de los padres,
 
 
 
Otra característica básica es la búsqueda incesante, es decir, estar enamorados de una persona y al día siguiente de otra. En esto influye tanto el estilo de vida de los amigos, como las presiones del grupo. Al buscar lo nuevo, los adolescentes experimentan ávidamente con la sexualidad. Los cambios frecuentes de pareja pueden expresar el temor a intimar demasiado con una persona y quedarse atado a ella; puede ser la necesidad de sentir que controlan a los demás, que pueden cambiar de pareja cuando ellos quieran y no cuando el compañero lo decida.
 
Lo más frecuente después del enamoramiento es que la relación no progrese hacia una situación de amor, sino que al desaparecer este sentimiento se mantenga una relación amistosa. Este proceso se trasforma a medida que el individuo madura, pues la estabilidad y proyección del futuro facilitan el paso del enamoramiento al amor, es importante mencionar que esto no quiere decir que los adolescentes no puedan amar.
 
Los adolescentes pueden sentir enamoramiento por personas accesibles: compañeros de clase, vecinos, o los amigos de hermanos mayores del sexo opuesto, También ocurre que se enamore de alguien inaccesible, ya sea por inseguridad o timidez, aunque lo viven tan intensamente como un amor real. Algunas personas se sienten muy incomodas ante el hecho de convertirse en el centro de atracción sexual de un adolescente, mientras que otras se aprovechan de la adulación  y abusan de su posición.  En algunas ocasiones el enamoramiento se convierte en una obsesión que puede provocar un gran dolor y angustia.  En otros casos, se da un primer enamoramiento correspondido que implica cierta estabilidad en la relación.
 
Generalmente, para el joven el reto es superar el romance inicial y perpetuarse más allá de cuando cada uno muestra sus mejores virtudes para seducir al otro.
 
Los riesgos
 
El enamoramiento y noviazgos entre adolescentes están llenos de altibajos, aventuras, gratificaciones emocionales, ilusiones y expectativas, pero también de frustraciones, resentimientos y dolor. Dado que el noviazgo tiende a ser fugaz, es frecuente que se experimenten desilusiones ya que su inestabilidad emocional lo hace sumamente vulnerable ante los cambios, quien un día puede ser “el príncipe azul” al otro ser visto como “un tipo nefasto, odioso y molesto”.

Otro punto de discusión es cuando termina el noviazgo. En este momento se experimentan sentimientos dolorosos que los desequilibra y causa mucho daño. Los sentimientos que pueden aflorar cuando se sufre una ruptura amorosa son: tristeza, soledad, ira y cólera, que llevan a sentimientos de venganza, daños hacia uno mismo o a la otra persona, tomar la determinación de no volver a enamorarse, etcétera.

 
Para muchos adolescentes el fin de la pasión significa también el fin de la relación. Debido a que el enamoramiento es tan intensamente placentero, sienten una gran pérdida cuando se disipa, llegando a crear defensas contra las desilusiones, rechazos y fracasos en el amor, anteponiendo una barrera emocional que derive en la consecución de relaciones fugaces y carentes de compromiso; es el típico caso de los jóvenes que pasan de una relación a otra sin tomar en cuenta los sentimientos de la pareja .En otros casos, es tal el dolor emocional y la depresión por no sentirse querido que piensa en el suicidio. De hecho, se afirma que la segunda causa de suicidios en esta etapa de la vida es por problemas de pareja, sobre todo por abandonos y embarazos no deseados.



Finalmente, es necesario señalar que este proceso de conocimiento con el otro sexo es tan importante para los adolescentes, que no tener novio puede convertirse en una catástrofe. Cuando esto sucede afecta la autoestima y es la causa de que se salga con el primero o primera que se presente, ya sea para tratar de aminorar los efectos de la supuesta soledad y frustración o para cubrir apariencias con los amigos, ya que la imagen que proyecta ante sus pares es vital para su desarrollo.
 
En suma, los adolescentes se enamoran con facilidad, están en la edad más propicia. Al hacerlo varias veces experimentan el deseo en distintas formas y con diferente trascendencia, a la vez que les da la oportunidad de conocer diversas experiencias afectivas. Todo esto les proporciona conocimiento de sí mismo y del comportamiento y actitudes de los demás, lo que constituye una experiencia invaluable para su futura conducta afectiva.
 
Como padres nos corresponde apoyar, y estar muy de cerca de nuestros hijos, dándoles la oportunidad de experimentar de forma individual su proceso de enamoramiento; cuidar los cambios de humor y sobre todo estar al pendiente de su estado de ánimo sobre todo en procesos depresivos, desde siempre hablar acerca de los cuidados de su cuerpo y de cómo vivir una sexualidad plena y responsable,  de lo que significa sexo seguro, y sobre todo de brindar mucho amor, y respeto acerca de su elección de pareja, recuerden que mientras más se prohíba una relación es más atractiva.