jueves, 6 de marzo de 2014

¿Eres exigente contigo mismo o sólo con los demás?

" Sé que no tienes nada. Por ello te pido todo. Para que tengas todo". (Antonio Porchia)
"Si encomiendas a un hombre más de lo que puede hacer lo hará. Si solamente le encomiendas lo que puede hacer, no hará nada".
"La exigencia de ser amado es la máxima arrogancia". (Friedrich Nietzsche).
¿Te gustan que las cosas siempre salgan perfectamente bien y detestas cuando no lo logras? Pues yo creo que a todos nos gusta que todo salga bien, pero cuidado, muchas veces podemos resultar muy exigentes y se puede convertir en un grave problema.
Exigir demasiado puede convertirse en un defecto cuando llega a los extremos, porque habrá momentos en que querrás que todo salga como tú quieres; sin embargo, no siempre habrá oportunidad de lograrlo.
Muchas veces ser exigentes con nosotras mismas nos lleva a lograr metas que jamás imaginamos. Pero exigirnos demasiado puede hacernos caer hasta en depresión y esto no nos dejará seguir creciendo como persona.
Debemos recordar que en nuestra vida siempre habrán momentos altos y bajos y aunque siempre debemos de tratar de hacer las cosas lo mejor que podamos, no debemos deprimirnos si no conseguimos la meta que nos hemos marcado.
Lo que sí podemos hacer es:
- Actuar siempre de una manera positiva.
- Darnos la oportunidad y el derecho de equivocarnos para aprender de nuestros errores.
- Disfrutar nuestros logros y sacarles el mayor provecho.
- Amar a nuestros seres queridos y aceptarlos tal y como son.
- Recordar que nadie es perfecto y que todos tenemos defectos y virtudes.
Todo esto nos lo podemos aplicar a nosotros mismos y  a ser más comprensivos con nuestras parejas e incluso con nuestros hijos, demás familia y amigos.



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