lunes, 12 de junio de 2017

Defectos y virtudes en la convivencia.

" Puesto que yo soy imperfecto y necesito de la tolerancia y la bondad de los demás, también he de tolerar los defectos del mundo hasta que pueda encontrar el secreto que me permita ponerles remedio". ( Mahatma Gandhi)

Llevar un matrimonio es mucho más difícil que contraerlo.
Las parejas no son perfectas, las relaciones tanto de pareja como familiares no son perfectas. Todos tenemos defectos y virtudes.
Tanto en las parejas, matrimonios o personas que convivan juntas, se deben de tener metas para así poder eliminar ciertos defectos y poder convertirnos en mejores personas.
Desde pequeños nos inculcan que el matrimonio es o puede ser como un cuento de hadas, con príncipes y princesas. Y es bueno aterrizar para ser realistas y así poder mejorar el día a día sin tragedias.
La convivencia tiene que ser feliz para ambos o para todos.
Es peligroso aferrarnos a la idea de que al casarnos seremos felices para siempre, ya que esta idea nos hace pensar que en el matrimonio nunca habrá discursiones, tristezas ni desilusiones y llegará el momento en que algún día nos levantemos y estemos resentidos con la vida por ser injusta y habernos engañado de esa  manera.
Yo creo que se podría trabajar el ser feliz, trabajando pequeños detalles, que son los que importan.
No hay que tirar la toalla a la primera de cambio, en cuanto haya un disgustillo, no, debemos de llevar cuidado.
El orgullo, sobre todo en los hombres, hace que sea más fuerte el orgullo que el cariño o el amor que sentimos por nuestra pareja.
Tenemos que aprender a amar a nuestra pareja, que será imperfecta como somos todos y todas.
Esto no quiere decir que por sentirnos amados, podamos actuar de forma egocéntrica y no mimar a nuestra pareja y estar pendiente de nuestra relación.
La magia del amor es saber amar cuando son momentos difíciles también,  en los momentos alegres es todo más fácil.







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